Noches de calor, mejor sueño
Cuando sube el termómetro, la solución no es un ventilador apuntando a la cuna: es menos tejido y el tejido adecuado. Así se viste al bebé para dormir en verano sin que pase calor.

El verano le da la vuelta a la pregunta de cada noche. Casi todo el año nos preocupa que el bebé no pase frío; durante unos meses es justo al revés. La buena noticia: mantenerlo fresco va de restar —menos capas, tejido más ligero—, no de aparatos.
Un bebé no puede destaparse solo ni decirte que tiene calor, así que el trabajo es nuestro: leer la habitación y vestirlo en consecuencia. Esta es la versión sencilla.
Empieza por la habitación
Mira el termómetro de la habitación del bebé, no el del pasillo. El rango ideal para dormir se sitúa entre los 18 y 20 °C por la noche (según la Asociación Española de Pediatría), aunque en verano es normal superarlo, y no pasa nada siempre que quites capas para compensar. Por encima de 24 °C, retira del todo el saco de invierno.
Menos tejido, mejor tejido
Aquí es donde el tejido marca la diferencia. El bambú es transpirable y absorbe la humedad: aparta el sudor de la piel y deja escapar el calor, así que el bebé se mantiene más seco y fresco que con el algodón convencional, incluso en una noche pegajosa. Menos sudor significa menos despertares y menos cambios de pijama húmedo.
- 20-24 °C: un pijama corto o un pelele corto de bambú, o un body de manga larga.
- 24-26 °C: solo un body de manga corta.
- Más de 26 °C: body de manga corta y nada más.
Pon la habitación de tu lado
- Refresca la habitación antes de dormir, no durante: ventila al atardecer y luego baja las persianas contra el sol de la tarde.
- Comprueba la nuca, no las manos. Las manos y los pies siempre están más frescos; la nuca dice la verdad.
- Ofrece más líquido —leche o agua según la edad—, sobre todo en una ola de calor.

Preguntas frecuentes
Tócale la nuca o el pecho, nunca las manos o los pies (siempre más frescos). Caliente y sudada significa quitar una capa; templada y seca, está perfecto.
Por encima de unos 26 °C, basta con el pañal y un body de manga corta. El objetivo es la capa más ligera y segura, no dejarlo sin nada.
El sueño en verano se reduce a un hábito: quita una capa y deja que el bambú haga el resto. Mira el termómetro, ve ligera, comprueba la nuca, y las noches de calor dejan de ser enemigas del buen dormir.

